Sudamérica, hogar de más de 40,000 delfines de río

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Por WWF, http://www.wwf.org.co, Actualizado: 04/10/2010

Sudamérica, hogar de más de 40,000 delfines de río

El buen estado de salud de las cuencas del Orinoco y el Amazonas puede verse afectado por proyectos de desarrollo en la región.

©Fernando Trujillo

©Fernando Trujillo

Una canoa repleta de biólogos marinos se desplaza lentamente por un angosto tributario del Amazonas. A lado y lado las frondosas copas de los árboles emergen a más de cinco metros de profundidad, es la selva inundada. Diez minutos más tarde se vislumbra una inmensa laguna de aguas negras, es la laguna Cocará, ubicada en el lado peruano del río Putumayo.  De repente, un delfín rosado salta rápidamente y en fracciones de segundo vuelve a desaparecer debajo del agua.

Esta es la onceava expedición para estimar la abundancia de delfines de río en Sudamérica. El pasado dos de junio zarpó desde Puerto Leguízamo  el equipo científico de la Fundación Omacha para contar delfines en la zona trifronteriza del alto río Putumayo –una área de vital importancia dentro del Bioma Amazónico–, con el fin de evaluar qué tan sana está la población y determinar el estado de sus hábitats.

Los delfines de río son una especie sombrilla, su presencia indica que el estado del agua y de las demás especies es saludable. “Cuando los ríos se deterioran los primeros en desaparecer son los delfines”, afirma Saulo Usma, Coordinador de Agua Dulce del Programa Regional de WWF Amazonas Norte & Chocó-Darién.

Un proyecto de gran envergadura

Desde el 2006 la Fundación Omacha, con el apoyo de WWF, ha recorrido más de  4200 Km.. en 12 de los ríos más importantes de Sudamérica. En estos cuatro años se han registrado más de 4000 conteos directos de delfines en las cuencas del Orinoco y el Amazonas, donde se pueden encontrar tres especies: el gris (Sotalia fluviatilis), y los rosados (Inia geoffrensis e Inia boliviensis), este último endémico de Bolivia.

En total se estiman 40,000 delfines de río en toda la región, y aunque es una cifra que indica que es una población sana y abundante, los delfines están ahora más amenazados que nunca. La deforestación, la contaminación de las aguas con mercurio debido a la actividad minera, la sobrepesca, el uso del delfín como carnada y los proyectos de infraestructura, son las principales amenazas que tienen en peligro a estas especies.

Hace cuatro años no existía información suficiente sobre la cantidad y la situación en la que se encontraban los delfines de río en las cuencas del Orinoco y el Amazonas, dos de los reservorios de agua dulce más grandes del planeta; tampoco había un método estandarizado de conteo y sistematización de la información.

Los científicos, así como varias organizaciones ambientales, convencidos de la necesidad de persuadir a los gobiernos sobre la inminencia de preservar este par de cuencas y sus especies, decidieron emprender un proyecto de gran envergadura: recorrer los ríos más  importantes de Sudamérica en países como Colombia, Venezuela, Bolivia, Perú, Ecuador y segmentos de Brasil, para saber finalmente cuántos delfines de río habitan aquí, cuál es su estado de salud y aplicar una estrategia de conservación a largo plazo.

El “censo” de delfines de río es el “hijo” de Fernando Trujillo, Director Científico de la Fundación Omacha. Fernando, apoyándose en el método de  conteo y extrapolación de información de la Universidad de St. Andrews, Escocia, ha liderado las once expediciones realizadas hasta ahora. Un estudio similar ha sido aplicado en Asia donde también habitan estos mamíferos acuáticos; pero en lugares como el Yangtze en China, los delfines han desaparecido.

Contar delfines tiene su cienciaContar delfines es una labor sencilla pero tiene su ciencia. Hay una metodología detrás de esto con fórmulas matemáticas que calculan la velocidad de los delfines y de la embarcación, así como la distancia con la orilla, por donde los cardúmenes y sus perseguidores, los delfines, van.

El grupo de investigadores se divide en dos. Un equipo se sitúa en la proa y el otro va a la popa. Ambos grupos deben tener un compás, binoculares con medidor de distancia, un GPS, lápiz y fichas para registrar en cada avistamiento la hora, el ángulo, la distancia, las coordenadas, si es gris o rosado y la cantidad de delfines que se vieron.

La embarcación hace una especie de zigzag. Avanza a 12 Km. por hora y a 100 metros de la orilla. Después de haber recorrido al menos dos kilómetros hace un cruce y se dirige hacia la otra orilla. Y así, sucesivamente.Una figura emblemática para la conservaciónLa esperanza de los investigadores y biólogos de convertir al delfín en una figura emblemática de conservación usando sus hábitos juguetones y apariencia única, se cumplió. Hoy en día, existe un Plan de Acción para conservar los delfines de río en Sudamérica y países como Bolivia y Colombia serán los primeros en adaptar e implementar el plan.

Los gobiernos están motivados, hay una red de 80 investigadores formados para participar en diferentes expediciones por fuera de su país, se han pactado acuerdos con comunidades indígenas para promover prácticas de pesca sostenibles. Sin embargo, el problema de las pesquerías, el más grave de todos, sigue latente.

El delfín sigue siendo utilizado como carnada para capturar un pez carroñero, la mota (Calophysus macropterus), y venderlo en los mercados de las grandes ciudades colombianas con el falso apelativo de bagre capaz, especie muy codiciada del río Magdalena –Colombia– donde ya es casi inexistente. “Es entonces indispensable poner este asunto en la agenda internacional”, enfatiza Fernando Trujillo.

Asia, el espejoEl temor más grande es llegar a la situación de Asia, donde en algunos lugares el delfín de río ha sido declarado en extinción. “No queremos que nos pase lo que en el río Amarillo en China, donde desde hace varios años los avistamientos de delfines son la excepción”, explica Trujillo.

Mientras para algunos todavía hay una oportunidad de preservar los delfines de río en Sudamérica, para otros el espejo de Asia es una imagen difusa. María Delgado, pescadora artesanal, 29 años de edad, piensa que los ambientalistas están generando una falsa alarma. “Hay muchos pescados aquí en el Orinoco, simplemente no se dejan atrapar”.

Los biólogos aclaran que las amenazas en Sur América  aún son manejables y “la situación de las pesquerías, la contaminación por minería e hidrocarburos, la captura incidental y la deforestación, pueden ser revertidas si actuamos de manera decidida y comprometemos a los sectores de donde provienen las amenazas”, concluye Usma.

La Estrategia de Conservación de Delfines de Río en Sudamérica: 2010-2020 es sin duda un paso firme en esta dirección.

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