Consejos para descubrir su vocación

Por Omar R. Goncebat / EFE REPORTAJES., actualizado: 07/01/2011

Ponernos del lado de aquello que nos estimula, enriquece y nos hace sentirnos felices, implica averiguar qué es lo que despierta nuestra pasión y energías, y potenciar todos nuestros talentos.

Para millones, la palabra ‘trabajo’ sigue siendo una obligación.

Para millones, la palabra ‘trabajo’ sigue siendo una obligación.

“Otra vez es lunes. El fin de semana se me ha pasado volando y apenas lo he disfrutado. Cuando suena el despertador a primera hora del primer día de la semana, siento ganas de arrojarlo contra la pared, taparme la cabeza con la almohada para no escuchar ni ver nada y seguir durmiendo”, señala Luis F., un joven empleado de la banca que no se halla especialmente feliz con su trabajo.

Por su parte Carla B., una funcionaria de mediana edad de la Sanidad Pública se encuentra con buen ánimo por razones opuestas a las de Luis, aunque en el fondo las mismas. “Al fin es viernes, el mejor día de la semana, espero que se me pasen pronto las horas que todavía me faltan para salir de aquí”, le dice a un compañero de trabajo que comparte con ella el mismo sentimiento de alegría siempre pasajera.

Para millones de personas, que como Luis y Carla se levantan a regañadientes de la cama para ir a trabajar, “la palabra ‘trabajo’ sigue siendo sinónimo de obligación, monotonía, cansancio, aburrimiento y estrés”, señala Borja Vilaseca,  director y profesor del Master en Desarrollo Personal y Liderazgo de la Facultad de Economía en la Universidad de Barcelona.

“La gran mayoría de la población activa trabaja porque no le queda más remedio”, señala el autor de “El Principito se pone la corbata”, un libro cuya intencionalidad, según explica Vilaseca, “es cuestionar la falta de valores imperante en nuestra sociedad, proponiendo el autoconocimiento y el desarrollo personal como caminos para superar la crisis existencial individual y colectiva”.

Para mucha gente, el trabajo “es una simple cuestión de supervivencia económica”, aunque según este experto, “los seres humanos y las organizaciones de las que forman parte pueden experimentar un profundo cambio, cuando toman conciencia de su verdadero potencial, poniéndolo al servicio de una función necesaria, creativa, sostenible y con sentido”.

Como consecuencia del contexto socioeconómico, “cada vez más trabajadores detestan a su empresa, no soportan a su jefe y odian su profesión. Lo cierto es que muchos están dejando de creer en la felicidad. Basta con ver la cara de la gente por las mañanas en los vagones del metro o en los atascos de tráfico”, explica Vilaseca.

El escritor y experto en crecimiento personal coincide con algunos sociólogos, que afirman que padecemos una epidemia de “falta de sentido”, lo que a su vez está ocasionando una enfermedad psicológica, más conocida como “vacío existencial”.

“Debido a esta saturación de insatisfacción colectiva ya hay quien nos define como ‘la sociedad del malestar’”, señala en la revista especializada ‘Psicología Práctica’.

Para pasar de ese malestar al bienestar, Vilaseca propone a las personas insatisfechas o con un “vacío existencial” que inicien un camino de crecimiento y auto-conocimiento personal, y que sean coherentes con las respuestas que van obteniendo de su interior.

“El objetivo es dar lo mejor de nosotros mismos a través del ejercicio de una profesión útil y con sentido, lo que a su vez repercute directamente sobre nuestro bienestar emocional”, dice.

¿QUÉ PODEMOS APORTAR A LA SOCIEDAD?.

Para conseguirlo, el autor de “El Principito se pone la corbata” propone “echar un vistazo al mercado y ver qué podemos aportar en este momento a la sociedad. Así, el cambio de paradigma que surge al alinearnos con nuestra verdadera vocación profesional consiste en concebirnos como lo que en realidad somos: la oferta y no la demanda”.

Según Vilaseca “en la nueva economía que se avecina, el verdadero éxito implicará tres cosas: hacer lo que amamos (estrechamente relacionado con lo que somos en esencia, nos apasione y nos haga vibra), amar lo que hacemos (vivir nuestra función con coraje, compromiso y entusiasmo) y concebir dicha profesión con vocación de servicio (sabiendo que nuestra felicidad brota de nuestro interior al hacer felices a los demás).

Para descubrir nuestra vocación el experto aconseja realizarse a uno mismo una serie de preguntas clave para ver las respuestas que surgen de nuestro interior: ¿Con qué soñaba o jugaba cuando era pequeño? ¿Qué me apasiona o hace vibrar de verdad? ¿Para qué estoy verdaderamente aquí? ¿Si me tocara la Lotería, una vez saciados mis deseos materiales, a qué dedicaría mi tiempo libre?.

¿Cuál es mi propósito en la vida dentro de la faceta profesional? ¿Cómo puedo convertir mi propósito vital en función profesional? ¿Qué valor añadido puedo aportar a mi esfuerzo? ¿De qué manera puedo ser útil a los demás? ¿Cuál me gustaría que fuera mi legado como profesional? ¿Cómo me siento con todo esto?, son otros interrogantes que, según Vilaseca, conviene plantearse para descubrir nuestra vocación.

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